domingo, 25 de diciembre de 2011

Tú, lo que soñé, mi vida entera, quédate en ella y hazme sentir y así ir transformando la magia de ti en un respiro del alma

Quiero que no dejes de estrujarme nunca.♥
 Hoy sólo me apetece decirte que te quiero, que te adoro y que quiero que esto dure.
Eres muy especial, lo mejor que me ha pasado en la vida, ya sin ninguna duda( y espero que así siga).

http://www.youtube.com/watch?v=lpit8YCjrik&noredirect=1
Porque vivo para estar siempre, siempre contigo, amor.

Cinco de junio♥

domingo, 11 de diciembre de 2011

I swear to you this isn't a fairy tale.

[ Podría jurarte y prejurarte que esto no será un cuento de hadas, pero estaría engañandote. Mis historias siempre tienen un buen final, parecido a un felices para siempre. No sé por qué no puedo acabar mal un relato, pero quiero pensar que los finales de mis historias son los que quiero para mi vida. Un comienzo, grandes complicaciones y un maravilloso final.(Acabado, si puede ser, con un estupendo beso y un comieron perdices.)]


-Los adolescentes: Somos una masa de hormonas revueltas, ganas de vivir, rebeldía y ganas de amar...de que nos amen.

Zoé era la típica chica de quince años, de las que creen estar locamente enamoradas, pero que sólo están locas.
Una tarde, jugando al billar con unas amigas, se fijó en un chico que estaba sólo sentado fuera. Sin cortarse ni un pelo, se acercó a él y le invitó a jugar con ellas.
Era un chico alto y moreno. Tenía una nariz recta que dibujaba una línea perfecta y unos ojos oscuros que no podía dejar de mirar.
Se llamaba William y tenía diecisiete años.
Estuvieron divirtiéndose toda la tarde y cuando llegó la hora de irse, William decidió agradecerle a Zoé la invitación acompañándola a su casa.

-Bueno... es aquí.- dijo Zoé. Los nervios podían con ella y hacían que le temblase la voz.
-Genial, ya sé dónde venir a recogerte mañana...
Zoé soltó una carcajada nerviosa - P-pero... si no hemos quedado mañana.
-Ya, bueno...¿te recojo mañana sobre las seis y vemos una peli en mi casa?
Zoé enrojeció al momento, asintió rápidamente y se quedó mirando al suelo.
-Tengo curiosidad por descubrir la fiera que escondes tras esa fachada de gatito asustadizo - dijo William subiéndole la barbilla para que le mirase. - Hasta mañana, Zoé - susurró. Le dio un beso en la mejilla y se marchó.

A las seis y tres minutos Zoé bajó las escaleras y vio a William, estaba apoyado en la pared con un cigarro en la mano.
Salió del portal y le saludó con un beso rápido en los labios.
William sonrió y tiró el cigarro al suelo; cogió a Zoé de la mano y empezaron a andar.
En diez minutos habían llegado a un callejón maloliente donde había un pequeño portal. Entraron en él y subieron al segundo piso.
William hizo pasar a Zoé hasta su habitación, encendió la pantalla del ordenador, le dio al "play" de la película y se echó en la cama.
-No te quedes ahí, mujer. Siéntate conmigo.
Zoé se sentó en la esquina de la cama.
William soltó una carcajada sonora. - Anda, tonta, túmbate a mi lado no voy a morderte...
La chica obedeció y en cuanto estuvo tumbada, William se lanzó sobre sus labios.
El deseo fue creciendo rápidamente dentro de esos adolescentes o más bien en sus pantalones, que pronto empezaron a molestar.
Y se divirtieron, como no lo habían hecho en la vida. Gritaron todo lo que pudieron, tanto que si escuchas con atención, todavía pueden oírse sus respiraciones desenfrenadas en aquella habitación.

No sé bien qué ocurrió con esos chicos, sólo que la cama de William olió a perfume de mujer miles de noches más. Al perfume de la misma mujer que dormirá esta noche a su lado.

jueves, 1 de diciembre de 2011