Que no, que no tenemos una relación.
Que sólo estas siendo tú y que yo debería ser un poco menos yo.
Que no tienes que estar siempre conmigo, y que me demuestras que te gusto por lo menos diez veces al día.
Lo sé, sé todo eso y más. Pero no puedo evitar rallarme.
Tú eres tan tú, tan mayor y tan seguro de tí mismo.
Y yo soy sólo eso: yo.
Cuatro años menos y sin esas piernas de infarto...
A veces me haces sentir tan insignificante.
Siento que lo que estamos viviendo es tan imposible que hasta llego a creer que me lo he imaginado.
Es extraño, que tras tanto tiempo, después de haber creicido y experimentando, todavia me siga sintiendo impotente, pequeña.