domingo, 1 de mayo de 2011

No siempre se puede decir no al corazon, por mucho que la cabeza te lo pida.

Que no, que no tenemos una relación.
Que sólo estas siendo tú y que yo debería ser un poco menos yo.
Que no tienes que estar siempre conmigo, y que me demuestras que te gusto por lo menos diez veces al día.
Lo sé, sé todo eso y más. Pero no puedo evitar rallarme.
Tú eres tan tú, tan mayor y tan seguro de tí mismo.
Y yo soy sólo eso: yo.
Cuatro años menos y sin esas piernas de infarto...
A veces me haces sentir tan insignificante.
Siento que lo que estamos viviendo es tan imposible que hasta llego a creer que me lo he imaginado.
Es extraño, que tras tanto tiempo, después de haber creicido y experimentando, todavia me siga sintiendo impotente, pequeña. 

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